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Relatos de montaña – Expedición Nevado Dulima Glaciar Totare [PARTE 2/2]

¿Por qué no pudimos hacer cumbre en esta expedición? Podría decirles que fueron muchos factores: que el clima no nos ayudó, que estaba haciendo demasiado frío, que teníamos mal de altura, que la montaña no nos dio la bienvenida, que físicamente no estábamos bien, que hubo un accidente subiendo a la cumbre y nos tocó bajar…. Podría sacar mil excusas, pero la verdad, el clima estaba perfecto, no estaba haciendo tanto frío ni viento, el equipo iba muy bien físicamente, llevábamos un buen ritmo. Todos los factores se dieron para que pudiéramos hacer cumbre (inclusive vimos el vuelo de un cóndor el día anterior, pensé que era una señal de que lo íbamos a lograr). Pero no. SIMPLEMENTE NO SE DIO, TUVIMOS QUE ACEPTAR LO QUE LA MONTAÑA NOS ESTABA REGALANDO, UN AMANECER INCREÍBLE Y UN PAISAJE BRUTAL.


El sábado 10 de agosto fue nuestro intento de cumbre. Llevábamos desde las 2am caminando, habíamos pasado por valles de frailejones, subido por el súper páramo, pasado las arenas de “Mordor” (una parte llegando a la montaña muy empinada y difícil de subir), ya habíamos escalado una pared completa de hielo. Pero eran las 9:30am y aún nos faltaban unos 500 metros para la cumbre. De cierta forma seguíamos avanzando, pero sabíamos cada uno en silencio, que no lo íbamos a lograr.

Que estaba muy tarde y no devolvernos en ese momento era aumentar mucho las probabilidades de un accidente. Era mejor devolvernos y tener la oportunidad de volver nuevamente.

Y así fue, llegamos a un punto donde entre todos decidimos que nos teníamos que devolver, no podíamos continuar, nuestra cumbre era otra. Aseguramos las cuerdas, nos reunimos como equipo, disfrutamos la nieve y nos tomamos fotos. Todos estábamos felices, felices de no haber llegado, pero de haber vivido la experiencia más cabrona de nuestras vidas, felices de estar en el Nevado Dulima celebrando la vida.

Sin egos, sin orgullo, lo aceptamos. Nuestra cumbre fue más abajo, hasta ese lugar nos llevó la montaña y teníamos que estar felices por eso. Felices de habernos retado, de haber caminado mucho tiempo con frío, de haber llegado a borde de nieve e intentar subir por una de las rutas más difíciles. Felices de haber hecho escalada técnica en hielo, felices de haber hecho rappel por una pared de nieve, en fin, felices de “nuestra cumbre”.



LAS PALABRAS DEL MANU FUERON MUY IMPORTANTES: LA CUMBRE ES VOLVER, NO LLEGAR ARRIBA. LO MÁS IMPORTANTE ERA VOLVER TODOS JUNTOS.

Eso fue lo que sucedió, volvimos a nuestro campamento a disfrutar de los termales y descansar, aún nos faltaba un día de caminada.El domingo 11 de agosto desmontamos las carpas, llegaba el momento de despedirse de la montaña. Este día caminamos lo que habíamos hecho en dos días, nos devolvimos del campamento de los termales hasta Juntas. Fue un lindo camino, dejando atrás muchas cosas, no solo valles y montañas de frailejones, dejando atrás muchos limites mentales que llevábamos con nosotros, dejando todo para volver como nuevos.

LLEGABA EL FINAL DE NUESTRA EXPEDICIÓN, NOS SENTAMOS EN JUNTAS A TOMARNOS UNA CERVEZA, A REIRNOS, HABLAR Y CELEBRAR LO QUE ACABABAMOS DE VIVIR.

Este fue nuestro grupo de montaña, mejor no podría ser:


Manu: o el Manu de los Andes, todo un jaguar, gran montañista, guía, escalador y amigo.

Sebas: el loco de Sebas, uno de los mejores elementos del grupo, siempre compartiendo buena energía.

Juanpa: gran amigo, siempre con una sonrisa en la cara a pesar del cansancio. Ya habíamos compartido varias montañas juntos (Páramo del Sol y Santa Rita). La energía a tope.

Jose Quiroz: o el Jou, deportista de rugby sub acuático, una persona nueva para la familia viajando sin afán y nueva en la montaña. Pero que nos sorprendió a todos con su fuerza y ganas de dejarlo todo. Un nuevo integrante de la familia.

Jose: el jose, en parte nuestro líder espiritual, guiando nuestra moral en la montaña y acompañándonos en cada momento. Gran amigo y hermano de la vida.

Nico: una persona más de la familia, lleno de expectativas y con ganas de ir a la montaña para volver como uno nuevo y el creador de este relato.